La familia y las fiestas navideñas desde una mirada o perspectiva psicológica nos hace ver otras esferas que van de la mano a esta época.
En más de 25 años de dar psicoterapia, he notado que la oportunidad de compartir con las familias se convierte en problemas, llantos y mucha incertidumbre. Hay luchas de poder de diferentes expectativas sobre las fiestas. Por ejemplo: esta navidad será en casa de mis papas, dice la esposa, y si quieres el año nuevo con tus papas; en el mejor escenario se trata de llegar a acuerdos, esto es solo un ejemplo de los muchos problemas y heridas familiares, que se van agudizando o se ven reflejadas en los nuevos matrimonios que las familias les imponen estos inconvenientes para tomar decisiones.
Otro ejemplo: ¿En dónde toca la celebración esta navidad? No voy ya que me pelee en junio con mi hermana o cuñado o cuñada y así sigue las posibilidades.
Las costumbres familiares pueden ser un punto de quiebre para fragmentar las familias, y los hijos y personas que no toman decisiones vean las fiestas al estilo el Grinch.
“Ya no quiero saber nada de esta época ya que muchos problemas, gritos, y el ambiente se convierte en una tradición de soledad en compañía de todos, de algunos, mantener la farsa; y otros encerrados en las habitaciones o haciendo desplantes en los momentos claves donde se tenía una expectativa de comer tranquilos disfrutar a la familia y recibir y dar presentes”.
He tenido la experiencia de que no para toda la gente, el recordar estas fechas sea un tema agradable, lleno de palabras, gestos y sentimientos encontrados.
Es muy conveniente cortar patrones familiares dolorosos que están enlazados a estas fechas.
Tengo el caso particular que mi mama falleció un 31 de diciembre y los recuerdos de esa ultima Navidad y enterrar en Año Nuevo a mi mama fue tomado por cada uno de la familia de forma muy distinta. Nuestra familia nuclear encontró ver la muerte no como un obstáculo para que la tradición familiar de ser agradecidos por el Nacimiento de Nuestro Señor siga siendo el centro. Y la siguiente Navidad se hizo lo de siempre solo recordamos con amor y un tanto de nostalgia, pero tenemos la creencia de que todo pasa y aprendimos desde muy jóvenes, con ejemplo, a ver la muerte como proceso de vida. Pero para otros familiares, fue todo un drama de dolor, nostalgia y muchas cosas más donde se preguntaban como podíamos seguir la vida, como que nada había pasado. Era claro que no compartimos la misma visión.
En Revida te apoyamos a ver tu sistema familiar y resolver conflictos que parecen insuperables y darles otras miradas, entender los patrones sanar las heridas, apoyar en el duelo, si hay algún suceso reciente, y darte herramientas que puedas implementar.
Revisamos como funciona tu sistema familiar, cuales son sus patrones, cuales son de tu beneficio o cuales ustedes desean ya no repetir, entendiendo y tomando conciencia para implementar nuevos parámetros de convivencia. Desarrollando personas y familias más sanas, independientes y disfrutar de las fiestas, respetando esa diversidad humana increíble que existe.

